Adiós, amigo

Publicado: noviembre 26, 2008 en Uncategorized
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Acá tenía como unos 8 añotes y trataba de llamar la atención que Kiko le robó

 

Fue un dia de mayo de hace 13 años que lo vi por primera vez saliendo de una bodega y corriendo hacia mi. Ese dia le “tomamos” su primer foto y lo pongo en comillas porque solo nos veíamos mi papá y yo y no se veía la bolita de algodón que tenía entre mis brazos. Su adaptación fue difícil, porque mi abuelita no (q.e.p.d) no le agradaba la idea de tener un perro, que además le bajaba la ropa y que intentaba entrar a la casa a cada rato. Comenzó durmiendo en un zapato de mi hermano y luego se pasó a la caja. Ya un poco más grande se le comenzó a amarrar en el patio para que no se escapara, aunque recuerdo que se escapó durante una semana y yo lo estuve llorando en clases (estaba en sexto de primaria). Acostumbrado a los regaños de mi abuelita y de mi mamá comenzó a optar por ladrar cuando tenía ganas de ir al patio. Y así lo hizo el resto de su vida. Mis hermanos recuerdan con gracia cuando una vez lo saqué a pasear y vio a unos perros, entonces el comenzó a correr y yo no lo solté, así que me arrastró por la calle. Mi abuelita aceptó que andara por la casa, porque siempre salía corriendo al patio cuando había la necesidad. Abría la puerta con su pata derecha y ladraba por las noches cuando ya era hora de su comida. Los huesos que le quitaba a los otros perros, la comida para perros que aprendió a comer por puro celo, las latas y sobre todo sus galletas soles.

No lo veíamos como una mascota, era un integrante más de la familia, algo así como un hermano menor al cual había que ponerle mucha atención. Él era noble, a veces presumido, noble, leal, amigable, cuidadoso y muy querido. Cuando se le bañaba, le encantaba que se le secara y luego iba corriendo mostrándole a todos como había quedado. Nosotros le abrimos las puertas en la madrugada cuando él quería salir al patio y él nos dio compañía y muchos ratos agradables.

Lamentablemente su edad y una mala decisión por parte del veterinario acabó con él. Es tonto que después de ver morir a dos perros con el mismo veterinario, una ocasionado por negligencia del veterinario y la otra se combinó con la de mi hermano, seguimos llevándolo con el mismo, hasta hace una semana cuando decidí tomar otra opinión. Haciendo todo cuanto pudimos, decidimos traerlo a que pase sus últimas horas en mi casa.

Este último veterinario nos comentó algo que tenía en mente. Es una lástima el retraso que hay en México en cuanto a los derechos de los animales y las leyes que hay a su favor, hay lugares del mundo en donde se otorga un tiempo de duelo al dueño, donde las clínicas para animales son realmente clínicas y no cuartos que sobran de la casa, donde hay autoridades encargadas de vigilar el trato a los animales, entre otras cosas.

En mi casa sólo nos resta agradecer el tiempo que estuvo con nosotros, el tener adherido el apellido de la familia y la satisfacción de verlo crecer. Gracias. Nos vemos en otro tiempo o espacio.

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comentarios
  1. PsyGoat dice:

    u.u

    Ni pedo jaime… asi suele pasar… como le paso a elza con la moka… chalee… es dolorosoo… y mas porq es alguien que ha pasado una gran parte de tu vida contigo.

    u.u

    Saludos Jaime

  2. Chimpiroto dice:

    Que mal por lo de tu perro. Se lo que se siente cuando pasa algo asi, yo tambien suelo considerar a mis mascotas como parte de mi familia.

  3. bushi :) dice:

    HOLA JAIME
    NI MODO LO SIENTO MUCHO SE NOTA Q QUERIAN MUCHO A TU PERRITO
    ESPERO Q TOOS EN CASA ESTEN BIEN
    UN SALUDO

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