Estar ausente

Publicado: febrero 21, 2011 en Jgmv

Siempre que digo que comenzaré a escribir más seguido, me alejo de este fragmento de ciberespacio por un tiempo. Cuando digo “ya no escribiré más” me la paso pensando sobre qué voy a escribir. Pero en los últimos meses si que ha sido complicado dar continuidad a muchas cosas…sobre todo a mi vida como la conocía…

Antes de que comience septiembre, ya me había preparado por si tenía que preparar las maletas para irme un tiempecito para estudiar. Y no, no pasó algo.  Tanto había anhelado un trabajo donde tuviera que viajar seguido y con el paso de los días, llegó. Mis deseos de continuar estudiando, quedaron temporalmente a un lado y a comenzar una nueva aventura.

Ya han pasado casi seis meses desde que inicié. Me he perdido fiestas, salidas con los amigos, programas en la tele, tiempo con mi familia…con las personas que quiero. Y no dudo que he ganado muchas cosas, sobre todo experiencia…mucha experiencia y aprendizaje para la vida. Pero creo que ya va llegando el momento en que miro hacia atrás y anhelo varias cosas. Continuar los proyectos estancados y recapacitar mis prioridades.

A veces estoy con los amigos y nada más quiero hundir mi cara en una almohada. Cerras los ojos y no saber nada de alguien. Estar un día sin mover algún músculo. Ni para comer.

Otras veces quiero salir, estar aquí, estar allá. No regresar. Pero después, toda esa carga acumulada de toda la semana me hace rendir a la mitad…con suerte, si no es que ando buscando lugar donde apoyarme.

Parece que no, pero si me duele decir “no puedo”. Llego y siento un horrible desfase horario o “bus lag” como lo he bautizado. Dormir a las 9 (11 si estoy acá), despertar a las 6, almorzar a las 12 y cenar a las 6. Mi cuerpo comienza a decirme “ya bájale, tranquilo por un momento” y mi mente asiente.

Una vez en el trabajo alguien dijo “no ir a mi comunidad, ya es como un día de descanso para mí”. Tanta verdad hay en eso. Antes criticaba esas actitudes de las personas cuando no querían salir a algún lugar tranquilo como el cine o algún sitio para comer algo. Ahora que lo he vivido, lo comprendo. Cuando llegas a tu casa y lo único que quieres es estar acostado por un ratito y olvidarte del mundo exterior.

No me gusta que mi vida gire en torno a mi trabajo. En las reuniones se sorprenden por lo que he visto y vivido. “Al menos ya tendrás algo que contarle a tus hijos y a tus nietos” me han dicho.

La verdad y nada más que la verdad, es que a veces, sólo quisiera estar.

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