La vida de un tutor en comunidad (Parte 2)

Publicado: junio 1, 2011 en Jgmv
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¿Le seguimos? Pero bueno, antes que nada, si quieres recordar lo que decía la primera parte y verificar cuántos horrores ortográficos hay, pícale aquí y lo podrás ver.

La primera opción (la bélica) sería hablarle en otro idioma al niño hasta que uno se canse de no entender…aunque ya con lo poco de maya que hablamos (insultos incluidos) ya llevamos un poco de ventaja…¿o cuántos niños que entiendan lenguaje de señas conoces? La segunda opción (la cobarde) sería decirle al profesor que ______ (inserta el nombre del niño) te faltó al respeto (aunque no haya sido así) para que le pongan un castigo ejemplar. ¡Qué canijo si eres capaz de eso! La opción que escogí fue conseguir un pequeño diccionario maya-español, que aunque los niños se reían en los momentos que les interrumpía y les pedía que escriban las palabras que dicen (algo que ni ellos mismos saben) si hace que te ganes el escaso respeto que ellos le pueden brindar a alguien que mal habla su idioma pero que les lleva sano entretenimiento vía computadora (ejem, peggle, ejem Angry Birds…y claro, los jueguitos de Encarta). Al fin y al cabo, valoran tu ingenua intención.

Pero si sufrí para pedir un cubo de agua cuando ni una señora me entendía…cuando involuntariamente tienes que mentalizarte para dormirte a las 7 pm porque tu lámpara ya se gastó, tus velas se apagaron y ni un porcentaje de batería tienes en tu celular y/o computadora.

A veces tenía que conformarme con la mirada rara y retadora del pequeño brandy, un perro juguetón al que al parecer no le gusta que le hablen mucho, pero tristemente era el que más comprendía mis palabras…o eso quiero entender.

Cuando encontré al fin a alguien con quien poder hablar aunque sea unas palabritas en español, no quise soltarlo cual niño en primer día de clases en el kinder. Y después de todo te das cuenta que no es muy difícil entender el maya, necesitas observar bastante a la otra persona…y darte cuenta en qué momento ya comenzaron a burlarse de ti.

Después de un rato, te das cuenta que tu vas a las escuelas a que los niños aprendan a aprender, pero irónicamente tu aprendes más en ese lapso de tiempo. Comencé a cuestionarme si en realidad había aprendido algo en 18 años de estudiar y porqué en la escuela no me dijeron algo de esto…ya de por sí mal cobro los trabajos que hago para caer en mí de que muchas cosas importantes se perdieron en algunos de esos años. No sé si ese día me enfermé o decidí saltarme la clase, pero vaya que habría sido muy útil.

Una de las cosas más importantes que aprendí en la comunidad es que si quieres ofender a una familia no es necesario que hables mal de ella, que te robes sus cosas o que les escupas en la cara (aclaro que no he hecho algo de eso, por si les quedó la duda). Lo único que tienes qué hacer es no aceptar su comida. Y la verdad, haz el intento, no te arrepentirás. Eso sí, la siguiente ofensa llega cuando les quieres pagar por el platillo. Ahí es donde debe entrar tu astucia, ya que el billete o las monedas no serán aceptadas, pero que tal si llevas un shampoo, o una crema para el cabello, o una despensa…o de perdido unas fotos…el caso es que tampoco tú te aproveches de la bondad de esas personas, que lo mucho o poco que tienen y que ellos mismos trabajan, se toman la molestia en compartirlo. Como una señora me dijo “como lo quieran ver, todos andamos juntos en esta vida”.

En cada lugar que he ido me he encontrado con valiosas personitas, costumbres que jamás imaginé y muchas creencias locas, desde mi punto de vista, claro está, porque para ellos es de lo más normal. Fuera de la crisis causada por profesores que le echan a perder sus vidas a los niños, hay que hacer que los mismos niños se den cuenta que esa persona que finge ser su profesor, en realidad les está jodiendo la vida, cuando en muchos casos lo más valioso que sacarán de la escuela será leer y escribir…y muchos ni siquiera lo harán bien. Hay que abrirles los ojos y pedirles que se exijan un poco más y también a esa persona que ven frente a ellos casi 200 días al año…aunque la realidad es diferente.

He conocido gente que al final del día te hace pensar que  por ellos vale la pena hacer un poco más de esfuerzo, desligarte del jodido pensamiento de que no hay señal de Internet y que te perderás tu programa favorito (ahora ni tele veo). Porque carencias hay y al por mayor, pero si te das cuenta, hay muchas cosas que puedes hacer y que también te traerá grandes satisfacciones.

Pensar que el sistema está fregado está bien, pero pasemos de eso a las acciones ¿y tú qué puedes hacer para mejorarlo un poco? Ah, allá cambian las cosas, ¿o no?

Así que mi querida personita que te encuentras al otro lado de la computadora, tal vez pienses que sólo soy un pequeño burguesito que conoció más allá del patio de su casa, pero te puedo dar un consejo: si algo no te gusta tienes la opción de quejarte todo el tiempo y hacerte peor el camino o buscar el lado bueno y reírte de todo lo malo que te suceda.

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comentarios
  1. Critiquero dice:

    Y ya estamos cerca de las 60,000 visitas!!!

  2. Ily dice:

    Muy bueno Jaime, es verdad, lo poco que podemos hacer según nosotros, le cambia podría cambiar la vida a esos chiquillos.

  3. Marco dice:

    Distinguido Jaime:

  4. Marco dice:

    Distinguido Jaime:

    cuando leí la primera parte me pareció muy buena tu opinión, pero creeme que esta segunda parte lo ha superado, cuando empezamos a despedirnos valoramos aún más el esfuerzo realizado por tutores y también por estudiantes, no cabe duda que la vida en comunidad es complicada, pero también es cierto lo que mencionas de ser agentes de cambio, pasar de la queja a la acción y lograr que los niños al menos puedan reclamar sus derechos ante cualquier autoridad. Utopía?, tal vez, pero definitivamente una utopía necesaria.
    Saludos

    • Critiquero dice:

      Hola Marco. ¿En verdad crees que podría ser algo utópico? Dime cuántas veces le preguntan a un niño el tema que quiere estudiar. Y allá es donde se puede observar otra de las bondades de esta metodología, porque muchas veces a esas personitas no se les toma mucho en cuenta, su opinión en ocasiones queda como palabras al viento, pero al menos en las tutorías por eso he visto que muchos quieren regresar…bueno, y también porque no les cae bien el profe, pero por algo será, ¿no? Y esas pequeñas experiencias en la comunidad serán tomadas muy en cuenta por ellos en un futuro, con lo poco o mucho que hemos logrado en las escuelas, muchos de esos niños nos recordarán y en algunos mañanas sacarán una sonrisa cuando se acuerden de cómo aprendieron a distinguir los puntos cardinales…o simplemente a saber su izquierda o derecha…y aunque sea mínimo, eso sí es un aprendizaje significativo.

  5. […] Parte 2: https://jaimemartin.wordpress.com/2011/06/01/la-vida-de-un-tutor-en-comunidad-parte-2/ […]

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