Hablemos

Publicado: septiembre 3, 2011 en Jgmv
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Las cosas se solucionarían más fácilmente si nuestra comunicación es mejor.

¿Cuántas veces de pequeño te decían “¡no toques esto!”, “¡no abras lo otro!”? y más ganas te daban de hacerlo. Y luego venían los regaños “pero yo te dije que no lo hicieras”.

¿Qué es lo que falla? Simple y sencillamente las razones. Y no, no me refiero a que la persona que te dijo eso no tuviera la razón (vaya, si metes tu mano húmeda a un enchufe, ¿quién está mal?), ¿a poco no hubiera sido diferente si te dicen “cuidado, si tocas el enchufe ahora que tu mano está húmeda te puedes electrocutar”.

Razones señores, necesitamos razones!!! Por más que tu novia enojada te diga “deberías saber porqué estoy molesta”. Pues nooo, para nada, no todos tenemos los poderes de Charles Xavier para leer las mentes. ¿A poco no es más lindo que te diga “estoy enojada porque morboseaste de forma gacha a mi amiga”? Ahhh, así la cosa cambia.

Tampoco es necesario ponerse rudos. No hay porqué enviar matones ni indirectas. Benditas redes sociales. Ahora los pleitos se hacen más públicos. “Si estás leyendo esto: púdrete”. Y comienzan los mensajes. “¿Por qué se habrán peleado?”, “¿Viste lo que le dijeron a fulanito?”. Mucho menos es lo correcto. Sólo se hacen más grandes los pequeños pleitos. Los pleitos se solucionan entre dos personas, y ya. De ahí que las suegras a veces no sean muy queridas. ¿Pero quién es la culpable? La persona que fue a contar todo a los demás. Y luego llega la reconciliación, pero mientras el enojo colectivo ya está.

Si pensáramos las cosas antes de actuar, las situaciones serían totalmente diferentes. Antes de decir algo de lo que te puedes arrepentir, piensa. 1, 2, 3…todo el tiempo que sea necesario. Y todo se calma. Ves las cosas de otra forma y te das cuenta que a veces los enojos son tan irracionales que hasta pequeño te sientes, tan fuera de lugar.

Las guerras son productos de malentendidos. Los divorcios, de escasa comunicación. ¿Porqué si podemos hablar, no damos nuestras razones? No importa si se nos dificulta expresarnos. Hay diferentes medios para hacerlo y lo más importante es querer hacerlo. Las palabras saldrán fácilmente. El orgullo puede detenernos, pero nada ganamos con ello. Hablar, no es complicado. Lo complicado, es no quererlo.

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