2191 días

Publicado: enero 26, 2012 en Jgmv
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No soy partidario de gritar en las redes sociales mis sentimientos hacia otra persona. Pienso lo siguiente: “dime lo que gritas en Facebook y te diré de qué careces”. ¿Por qué opino esto? No sé, se me hace algo de hipocresía el decir “oh, mi vida, cuánto te amo, cuanto cada granito de mi reloj de arena para poder tenerte cerca de nuevo”, cuando en realidad esas personas se andan agarrando de los chongos y gritándose hasta de qué se van a morir. No sé, como que fingir algo que no es del todo cierto. Además de que creo que es similar al síndrome de la suegra metiche. ¿Por qué se mete en lo que no se debe? Porque hay una persona que se acerca a contarle lo que en teoría se debe resolver entre dos personas y nada más. ¿Qué gano posteando que odio a tal persona? Pues que mis amigos o conocidos tengan esa misma perspectiva sobre esa persona y cuando se da la reconciliación ¡sopas!, ya ha dejado de caer bien.

Entonces, explicado esto, procedo a hacer algo que no acostumbro.

Soy fanático de hacer listas. Me gusta tener algunas cosas muy ordenadas. Y sobretodo hay cosas que no olvido, como las fechas. Y mucho menos una como esta.

Hablar de eventos que marcan significativamente tu vida y se cuelan constantemente en tus recuerdos, por lo agradable que son, es resumirse a algunas pequeñas imágenes que acomodamos en nuestro cerebro. Una primera palabra, una mirada, un beso, un te quiero, un te amo, un ¿quieres estar conmigo?

Darte cuenta de que esa persona ha estado en partes importantes de tu vida y se ha vuelto cómplice de muchos de tus secretos es digno de enmarcar para siempre en la memoria, sin importar lo triste o nublado que haya sido ese viaje.

Caigo en la cuenta  y me fijo que si pudiera agradecer el tiempo, no habría moneda, regalo, situación híper-melosa o grito descomunal que lo pague.

Entonces, ¿cómo lo agradezco?

Por la misma historia, la otra persona no busca que se le agradezca. Porque no hay recompensa alguna, y sí más momentos en los que tengas que desahogarte, en los que el estrés sea tal que con una palabra mágicamente te olvides que el reloj sigue su curso.

Creo que diciendo “muchas gracias por estos 6 años que haz pasado conmigo” me quedo muy limitado con lo que realmente siento, no hay post en Facebook que pueda describir lo que significa que estés a mi lado.

Gracias por estos 2191 días.

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comentarios
  1. friki dice:

    ni contaste los bisiestos! 🙂

    bonito post

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