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En Estados Unidos le dicen “Soccer”. Hasta al teclear esto me marca un error. Al hablar de Fútbol, ellos piensan en ese deporte donde hay que correr “yardas” para anotar un “touchdown”. No se les viene a la mente Pelé, Maradona, Beckenbauer y demás leyendas. Bueno, tal vez sí Pelé porque algún puñado de norteamericanos lo vio jugar en el Cosmos y por sus comerciales de la píldora azul.

Al igual que ese y otros deportes, el fútbol, es pasión, diversión, estrategia y mucha garra. Querido lector, si has llegado hasta estas líneas, primero déjame disculparme por que en tres meses no había dado señas de vida en este humilde blog y regreso con un tema de fútbol, no agradable para todos. Pero no podía dejar de pasar esta oportunidad.

Nunca vi jugar en vivo a esos tres astros que mencioné. Si acaso alguna repetición o algún video en Internet. Pero cuando llegue el momento, podré comentarle a mis hijos, sobrinos o nietos que en algún momento del 2012, varias ciudades colapsaron al definirse sus ligas de fútbol.

Podré contarles que después de tres años seguidos, el Real Madrid desbancó al Barcelona después de tres años seguidos, un Barcelona que lo había ganado todo y que para lograr el campeonato, tuvo que marcar un récord de 100 puntos, cifra que ningún equipo europeo había alcanzado hasta ese momento. Les podré contar, que más que una liga que cada vez viene siendo de dos, la auténtica pelea estuvo en quién iba a ganar el trofeo al goleador con más anotaciones. Y en ese momento les presumiré que vi jugar a Messi y a Cristiano Ronaldo. También, que hubo un entrenador llamado Pep Guardiola que logró marcar una filosofía e imprimirle una mística a su equipo que cualquiera envidiaría. Eso y que había otro entrenador, un tal Mourinho, del cual se hablaba a veces mucho más que de sus jugadores. Un auténtico show.

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Pero no sería de lo único que les hablaría, porque en un país donde en pocos meses después que escribí esto se llevará al cabo los juegos olímpicos, se dio una jornada de infartos. En la última jornada y con los puntos empatados, se definía el primer lugar. En una de las temporadas más reñidas, el Manchester City y su rival de la ciudad, el Manchester United, esperaban un tropiezo del otro para poder adjudicarse el primer lugar. Pero no todo era fácil. El United no era el mismo equipo matador de años anteriores. Es más ni metió tantos goles. El árbitro del partido del United vs Sunderland marcaba el final del partido. 1 a 0 y faltaban dos minutos para que el partido de los Citizens frente al Queens Park Rangers se terminara. Los del QPR peleaban por no descender y el City por la gloria. Comenzaba ganando el City, pero apenas iniciaba el segundo tiempo QPR empataba y quince minutos después les daban la vuelta.

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Parecía que los del United saboreaban un nuevo trofeo, pero en tiempo de reposición Dzeko marca el del empate. Y apenas pasaban 15 segundos del bendito minuto 93 y otro argentino, Sergio Agüero, marcaba el gol que les daba la inmortalidad (¿alguien pensó en arreglo de partidos?). Porque los primeros lugares siempre serán recordados y del segundo, sólo habrá que compadecerse. Así de ingrato puede ser este deporte. Empatados en puntos y aún así, sólo puede haber un primer lugar. No una estrellita a todos como en la escuela. Claro, al menos que seas el Cruz Azul subcampeonísimo del nuevo milenio. Y más ingrato sería que después de haberle dado un título a un equipo después de tanto tiempo, a Mancini, entrenador del City, tuvieran que darle las gracias. Pero así de hermoso es el fútbol. Dicen que los directivos no se equivocan al elegir al entrenador, sino que demuestran que se equivocan cuando los corren.

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También que pude ver a una de las aficiones más fieles de toda Alemania festejar ante un equipo que parece desinflarse con el paso del tiempo. Mientras el Borussia Dortmund revalidaba su jerarquía, el Bayern Munich, se ponía a pensar en su final de la Champions frente al Chelsea.

Puede ser que en este momento ellos me pregunten “¿y en México pasaba algo así?”. Les diré que en Guanajuato se desbordaban las emociones al vivir el retorno de su equipo a la primera división. Los panzas verdes del León, uno de los equipos con más campeonatos en México volvía al lugar de donde nunca debió quitarse. Y más por la afición que por los directivos. Aunque no lo haya visto sino después de recibir una llamada y encender la tele (¿sonará tan arcaico hablar de televisiones en ese momento?) el Santos marcaba su segundo gol con lo que accedía a la final del torneo del fútbol mexicano. Una revancha contra el Monterrey. ¿Será acaso el nuevo subcampeonísimo?

Y es que si algo es seguro, es que a pesar de que los nombres cambien, los equipos asciendan y desciendan, los récords se rompan con hazañas que aparentemente serán difíciles de conseguir, que las ligas terminen su temporada, algo que jamás dejará de pasar, es que el balón deje de rodar.

Nos leemos más pronto de lo que cae un gol en la premier league, que con esto queda demostrado porque es la mejor liga del mundo.

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Entre noticias de traspasos de equipos de primera división a otros estados, adquisiciones de jóvenes japoneses y las ya famosas reestructuraciones, a uno se le puede olvidar que la liguilla está a punto de comenzar. La fecha FIFA (por más risible) acabó con sepultar la efervescencia típica de la parte final del torneo mexicano.

Y para que en los principales  programas deportivos, periódicos y páginas especializadas en el tema futbolístico el tema principal sea “¿A quién adquirirá el América?, entonces vemos una liguilla a menos. El nuevo formato en donde se suprimen los grupos tenía como objetivo hacer un torneo más “justo” en donde clasificaran únicamente los equipos que hayan quedado entre los ocho primeros, pero vamos, ¿a poco no consideras que se jugaron partidos muy mediocres?

Como que ya va llegando el momento de decirle a Pumas que no siempre podrá hacer todo con sus jóvenes, que en Toluca ya hace falta hacer muchos cambios (Graniolatti no es la única solución…¿dónde anduvieron Sinha y Talavera durante las 17 fechas? de pena ajena), Monterrey pensando más en el mundialito de clubes (ya pueden descansar, no les tocará pronto el Barcelona),  Puebla, Atlante, Estudiantes y Atlas, dando más tristeza y preparándose cada vez más para visitar la desordenada Liga de Ascenso (aunque ya hay que hacerle un sitio a Atlas o Estudiantes, patéticos semestre tras semestre, equipos así no deberían existir). Tijuana, intentando no pasar las angustias típicas de un equipo recién ascendido…y hasta ahora…me atrevo a pronosticar que para Noviembre del otro año, seguirán en primera división. Y no, no estoy evitando hablar del América.

América. 95 años empañados de pena. Ni las moscas se paran en el estadio. Con la tercer nómina más cara de México, demostrando (como cada año) que no necesariamente por gastar en jugadores se aseguran los trofeos. Reinoso si decía amar tanto a su equipo debió haber renunciado desde la fecha 3, llevándose a medio equipo con él, poniendo a jugar a la sub 20 que tanto presumen.

¿Y en la mal llamada “Fiesta Grande”? Me pareció lamentable la declaración de Reynoso sobre ser llamados favoritos porque acabaron en primer lugar…solo hay 4 puntos de diferencia entre Chivas y Querétaro. 30 puntos el líder general. ¿Eso significa que fue un torneo muy nivelado? Podría ser. Aventarse a  afirmar que tal equipo será el mero mero es demasiado. No hay un claro favorito. De la misma forma pueden ganar 2-1 o recibir 4 en contra.

La auténtica sorpresa para mí, fueron los Gallos Blancos del Querétaro que como cada año, tienen un equipo parchado, formado con lo que Chivas no quiere, pero con mucha dinámica y un Carlos Bueno en excelente forma. Desearía que gane Querétaro para callar a Reynoso y de paso que los “expertos” se den cuenta que no por jugar con la cantera se aseguran títulos. Si Chivas lo hace es porque Vergara no quiere comprar. De la misma forma dan la sorpresa con 10 nuevos muchachos estrenándose en alguna de las 17 jornadas y para el próximo torneo 8 desaparecen.

Monarcas y Cruz Azul, un partido de morbo más por lo que sucedió el torneo pasado con los pleitos que por lo futbolístico. De plano, no veo a Cruz Azul peleando por el segundo lugar ni mucho menos a Monarcas compitiendo como un grande.

Una verdadera lástima que Jaguares y Santos se enfrenten, porque ambos equipos hicieron bien las cosas…en ocasiones…pero con muy buenos jugadores y con un fútbol que llama la atención. Creo que este es el duelo más parejo de toda la liguilla.

Y Tigres y Pachuca…equipos que hoy te pueden sorprender y mañana aburrir o recibir una goleada. El sello Tuca de encerrarse hace que en 75 minutos de un partido veas algo soporífero desaprovechando los jugadores tan dinámicos con los que cuenta. Ok, es su estrategia, pero no deja de ser aburrida. Si quisiera aburrirme viendo fútbol, mejor pongo la liga italiana o 3/4 partes de la liga española.

Pero bueno, mientras sea tan pobre la calidad futbolística en la liga mexicana, seguiremos hablando sobre Estudiantes a punto de llegar a Acapulco, Puebla fichando a japoneses de 19 años y del América intentando llevarse a medio Atlante a jugar al Azteca. Tan buena está la liguilla que nos gastamos platicando sobre los equipos eliminados.

 

No había mejor forma de terminar esta pequeña dieta futbolística que en un partido donde se hallaba la máxima figura del fútbol mexicano en la última década y media. Aunque ya esté en sus últimas.

Así, el pasado sábado 24 de julio se jugó el primer partido en casa de los Venados de Mérida F.C. ante un equipo con excelentes incorporaciones como lo es Reinaldo Navia, José Luis López (quién el torneo pasado jugó con los astados), el experimentado portero Adrián Martínez y por supuesto la figura, el genio: Cuauhtémoc Blanco.

Quizás este último jugador haya sido el culpable del entradón que hubo en el Carlos Iturralde, ya que es la segunda ocasión en la que incluso hubo sobrecupo (la anterior ocasión fue contra el Querétaro en el partido por el ascenso…y con la entrada me refiero a esta etapa como Mérida F.C. no de Venados de Yucatán). Más de 18,000 personas bricando, bailando, chiflando, tirando líquidos de dudosa procedencia y haciendo no una vez, sino 4 o 5 veces la ola.

El partido

No podemos hablar de un duelo espectácular. Pero ¿a quién le molesta ganar? Es cierto, el partido acabó en una victoria del Mérida F.C. por la mínima diferencia, equipo que a pesar de tener dos o tres llegadas muy buenas a penas pudo contabilizar un gol en el marcador. No así con el Irapuato que tuvo su jugada más clara de gol en aquel balón que estrelló Cuauhtémoc Blanco en el larguero, ante la incredulidad del técnico Escatolaro.

Parece que por el momento los Venados no han sufrido las bajas de jugadores importantes ya que el sello de David Patiño se sigue mostrando partido a partido aunque el problema se sigue acarreando: la falta de gol. En el primer partido de este torneo los Venados empataron a cero goles y aquí apenas alcanzó para meter uno gracias al jugador Luis Javier Hernández de 20 años después de un gran pase de Mario Moreno.

El árbitro

Baruch Absalon Castellanos fue el encargado de pitar este partido y la verdad dejó mucho que desear beneficiando en ocasiones al conjunto fresero, cortando el juego en muchas ocasiones de manera innecesaria y siguiendo el juego a el señor Blanco, dejándose engañar en múltiples ocasiones por el Temo. No sancionó un penal a favor del Mérida F.C.  y una expulsión al arquero Adrián Martínez, que al menos para los periodistas y el resto del estadio fue clarísima.

El espectáculo del Cuauh

Mención aparte merece este señor, que sigue demostrando que aún puede estar a ritmo, el problema es que él sólo no puede llevar a un equipo a la victoria ya que a pesar de seguir realizando vistozas jugadas no siempre son bien aprovechadas. Incluso logró eludir a tres rivales para posteriormente hacer berrinches por no lograr el anhelado gol. Hizo y deshizo. Manda a los árbitros y se tira cuando quiere, algo que no ha cambiado a pesar de su madurez futbolística. Y aunque no corrió los 90 minutos (trotó la mayor parte del tiempo), demuestra que puede aportar mucho a un equipo y más aún en esta liga de ascenso en donde los rivales no son grandes potencias futbolísticas de carácter mundial.

El Temo metiendo presión

¿Qué falló?

Una verdadera pena por la organización en el Carlos Iturralde. Se hizo notorio la carencia de guardias de seguridad y el sobrecupo fue un verdadero mal para los miles de aficionados que quisieron ver el partido…y al Temo, porque eso sí, hubo mucho villamelón en la tribuna y muchas personas no se comportaron de buena manera. Los de la taquilla tenían su convenio con los de la reventa y eso que a pesar de las largas filas les daban a estos hombres más de 20 boletos para venderlos a un precio mayor. El Iturralde no se encuentra en perfectas condiciones y si la directiva quiere hacer más dinero con estos partidos primero debe apapachar un poco al aficionado, se nota que ya hay intención por poner asientos en el estadio, ojalá que se logre para poder tener boleto numerado. Lamentable que se le de preferencia también a los vendedores, que además les permitan tirar el agua de sus neveras en los gradas de los aficionados y peor aún, que les dejen tirar líquidos a las personas que ven el partido.

Pero bueno, este fue sólo el primer partido que servirá como parámetro para el resto de la liga en donde se esperan muy buenos equipos y espero que los Venados de Mérida F.C. no sean una decepción.

¿De dónde salió tanto aficionado?

Hace un año la situación era diferente. Hace un año la afición yucateca soñaba, añoraba pisar el estadio de algún equipo de la primera división, pero no como partido amistoso. ¿Y qué fue lo que cambió? Podríamos decir que hay muchos factores que contribuyen a la baja del equipo, como la falta de un centrodelantero que anote los goles, la gran cantidad de cartones amarillos que se han ganado los astados a lo largo del campeonato y el nerviosismo que aflora entre los jugadores del Mérida F.C. por no poder conseguir un triunfo desde la jornada número 4 del torneto en curso.

Cargarle la culpa a David Patiño no es la solución. El equipo juega bien, es vistoso, pero la directiva tuvo el desacierto de desprenderse de jugadores importantes que consiguieron llegar a la final y jugar contra Querétaro por subir a la primera división. Cariño, Olsina, Saucedo, Orozco, son jugadores que aportaron a la ofensiva y que conformaron un equipo importante que de haber tenido continuidad este equipo habría hecho cosas sorprendentes. Olsina no se tuvo la culpa de fallar un penal después del minuto 120. Orozco tampoco de no haber pesado tanto en la final. Tal vez la directiva debió hacer un esfuerzo mayor por conservar a la mayoría de estos jugadores, que han demostrado aportar buen futbol a sus equipos.

Ahora el equipo cuenta con jugadores que carecen del olfato goleador. Oscar Rojas, una contratación excelente no ha logrado cuajar en el accionar ofensivo del equipo. El parejita López no puede ser todo el equipo, necesita del apoyo de los otros 10. Pardini es un jugador que podría ser bueno, podría hacer cosas grandes pero juega sólo para él, no conoce el juego en equipo y toma decisiones erróneas al tratar de anotar. Si alguien sabe donde se encuentra el Ever Guzmán que ganó la sub-17, háganle saber que eso ya pasó, que ahora tiene que demostrar que no puede vivir sólo de ese éxito y aportar las mismas ganas en su carrera futbolística, que si sigue en su actual nivel, podría tratarse de muy poco tiempo. Federico Mancinelli es una auténtica muralla, no cabe duda de su liderazgo. El problema recae en las otras personas que conforman la defensa y que no han sabido acoplarse a lo que pretende Patiño, teniendo que hacer constantes cambios en esta línea. Y Patiño parece que se está cansando. ¿Y quién no?

El fútbol no es sólo negocio, también es espectáculo. Eso lo debe tomar en cuenta la directiva y es cierto que este torneo de la liga de ascenso no se ha caracterizado por su espectacularidad, más bien de la irregularidad de los equipos y de lo mediocre que es el sistema del torneo, que ya necesita reformas que beneficien a la afición, que al final los jugadores se deben a las personas que pagan sus boletos, que los ven en la televisión, que compran sus playeras y que los siguen en las buenas como en las malas. Lamentablemente el ir a un partido de los venados, ya no tiene ese ingrediente que hacía disfrutarlo, al contrario, ahora se va a sufrir, a pensar que podría suceder lo peor. Pero tal vez solo sea una pesadilla, y en algún momento la mística de nuevo aparecerá.

Foto tomada del sitio: http://euro.mediotiempo.com/media/2009/05/24/locura-total-para-los-venados-0.jpg

No sé si era testarudez. Ver el cielo totalmente nublado, animando a las primeras gotas de lluvia. O era el hecho de que al adquirir los boletos comenzara el chipi chipi a bañarnos a los que andábamos en la fila. O era el que ni siquiera habíamos llegado a ver la cancha cuando el diluvio se vino.

-¿Se suspende el partido?-se esuchaba en las escaleras.
-¿Qué, crees que veniste a ver beisbol?-Contestaban burlonamente muchos aficionados con playeras de los venados de Mérida F.C.

Pero sí, apenas agonizaba el minuto 18 cuando se veía como los jugadores y el cuerpo técnico corrían a resguardarse. Fueron más de 40 minutos de incertidumbre por parte de la afición yucateca, ya que el estadio Carlos Iturralde Rivero no podía resguardar a las miles de personas que se dieron cita para este encuentro. Además de que el estadio se encuentra prácticamente abierto. -“En cinco minutos se cierra el domo”-Decían algunas personas para reirse un rato. Y es que los cánticos no cesaron. Las porras se quedaron en las gradas a pesar de la lluvia tipo huracán que azotaba la capital yucateca y los rayos que atemorizaban a más de uno.

A las 8 15 pm se reanudó el partido y fue muy divertido ver como perdían tontamente el balón y como se caían una y otra vez los jugadores. No tardó mucho para que los goles cayeran. Lamentablemente los dos fueron para los visitantes y penosamente por errores defensivos por parte del equipo astado. Ya ni siquiera querían gritarle “PUTO” al portero de los correcaminos al despejar el balón. Pero la afición se mantuvo fiel, aunque ya muchos se habían ido a sus casas y otros jamás lograron entrar.

-¿Porqué perdimos papá?-Decía un niño a la salida manifestando su tristeza.
-Es que algunos días salen bien las cosas y otros no.-Contestó el señor.

Y hoy fue uno de esos días.

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La lluvia caía fuertemente

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Cientos de aficionados tratando de resguardarse

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Los venados jamás se adaptaron a jugar en estas condiciones

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Y todo por querer estrenar ese alumbrado

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A pesar de todo, la afición respondió...hasta asiáticos y gringos...

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Lástima que los venados no respondieron al apoyo de sus seguidores